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En la piel de otro – Violencia de género

Volumen I

Hola a todos y a todas. En esta ocasión no voy a hablar de cosas bonitas, quiero hablar de la violencia de género, de ponernos en la piel de otro.

Una de las cosas que me impulsaron a abrir el blog, fue el hecho de poder escribir e intentar transmitir emociones con ello.

Por desgracia, me ha tocado vivirlo muy de cerca con varias personas, y no nos damos cuenta de los calvarios que sufren, hasta que lo presenciamos, porque es muy raro que se abran a contarte su caso de primera mano cuando está ocurriendo.

Para las víctimas de la violencia de género, son procesos que consideran normales, sus parejas les insultan porque les quieren, quieren lo mejor para ellas y es la forma de amor que conocen y creen, están convencidas de ello. Que ese bofetón en la mejilla es merecido.

El comienzo del fin

Todo empieza con insultos, humillaciones y situaciones que no somos capaces de ver como violencia.
Estamos tan acostumbrados al automaltrato, que si lo hace otra persona, no lo vemos como algo malo.

De decir mira que eres tonta, pasa a las amenazas de no hagas tal cosa que yo haré tal otra, buscando herir.

Lo siguiente seguramente sea discutir, haciéndose la víctima, culpando (en este caso hablo de la violencia de género machista) a la mujer de cualquier cosa que se le pase por la cabeza, incluso de haber tenido un mal día en el trabajo.

Posteriormente la cosa irá agravando y está claro que él no se va a poner en la piel de otro, no se va a parar a pensar el dolor que está provocando a su mujer, aunque todavía no le haya puesto la mano encima.

Yo te quiero, lo hago para protegerte

Llegará un día que levante la mano en signo de aviso, tapará la boca para que no lo cuentes a nadie, “porque te quiero y lo hago para protegerte”.

Después te agarrará de los brazos en un forcejeo, con un puño te golpeará y seguidamente tendrá el descaro de pedir perdón y decir que fue sin querer.

Y a partir de aquí, la cosa irá en picado.

Sin miedo a contarlo

No permitas que pase, al primer signo de violencia, habla, no tengas miedo de contarlo. Entre todas hay que hacer eco, conseguir que deje de ser un tabú.

Si sucede una primera vez, comparte con otras personas el caso, que se sepa, y pide ayuda. No tengas vergüenza, porque la vergüenza debería tenerla él.

Este es mi mensaje, ni una más debe morir para darnos cuenta de lo que está sucediendo.

Si quieres ayudar a dar visibilidad a este problema de educación, comparte de la forma que consideres oportuno este post.

Adjunto una pequeña galería con duras imágenes que han sido recreadas en base a situaciones reales. Si quieres contar tu caso, para apoyar a otras mujeres, comenta abajo.

Si crees que hablar conmigo puede aliviarte, tienes mi contacto para hacerlo.

También puedes escribirme a través de Facebook e Instagram.

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